lunes, 8 de septiembre de 2008

Textos argumentativos

Racionalizar el uso de la energíaQuien recorra Buenos Aires durante la noche no tendrá la sensación que se encuentra en una ciudad en crisis energética.
Efectivamente, numerosos edificios privados y algunos públicos mantienen encendidas sus luces de decoración y miles de carteles luminosos permanecen también encendidos. Paralelamente, numerosas empresas sufren restricciones de energía y el Gobierno insta a los consumidores a un uso más racional del gas y la electricidad.
Se trata de situaciones incompatibles que muestran falta de coordinación en la campaña de ahorro de energía y falta de criterio en el establecimiento de las prioridades.
Si bien la crisis parece no tener la profundidad que se temió en un primer momento, es indudable que afectará actividades de producción y de servicio y, por lo tanto, empleos, así como la vida cotidiana de muchos ciudadanos.
Sería, por lo tanto, más racional, desde el punto de vista económico y social, disponer programas de ahorro para los gastos más superfluos, lo cual incluye iluminaciones que no cumplen funciones indispensables, especialmente en horas en que la ciudad está prácticamente desierta.
En la Ciudad de Buenos Aires se observan formas de uso poco racional de la energía en momentos en que esta escasea para fuentes de producción y de trabajo.

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